La aprobación de un crédito involucra, inevitablemente, riesgos financieros para los prestamistas. Sin embargo, en el mundo crediticio existen garantías, las cuales son un pacto en el que el deudor entrega un bien en compensación del pago que no pudo realizar. Para llegar a buen término entre prestatario y prestamista y que ninguno pierda sus bienes, es clave saber elegir la garantía más indicada. A continuación abordaremos este tema.
¿Cómo funcionan las garantías para créditos?
En términos generales, las garantías crediticias son mecanismos con los que las entidades prestamistas se protegen del riesgo de pérdida, en el caso de que el solicitante del crédito no cumpla con su responsabilidad. Este mecanismo actúa solo como medida colateral en última instancia, es decir, solo entra en juego si el deudor no cumple con las cuotas en el tiempo acordado; las instituciones financieras no tienen el deseo de recurrir a la garantía en primera instancia.
Para comprender mejor el funcionamiento de las garantías crediticias, pongamos un ejemplo: supongamos que recién compramos una casa nueva y para pagar su prima recurrimos a un préstamo bancario; la entidad accede, siempre y cuando le prometamos una compensación en caso de no pagarle: nos solicitan la misma casa como garantía. Lo usual es dejar todo por escrito en el contrato inicial del crédito y, según nuestro ejemplo, si nosotros como deudores no pagamos el préstamo más los intereses en el tiempo acordado, el banco podrá quedarse con nuestra casa.
Como podrá notarse, únicamente en última instancia los prestamistas pueden hacer valer la garantía, que en nuestro ejemplo fue la propia casa. Existen varios tipos de garantías, unas más ligadas a préstamos personales y otras a créditos PYME. Procederemos a enlistarlas:
- Garantías personales: cuando la garantía no recae en un bien, sino en una persona que aportará el dinero en el caso que falte. Este tipo de garantía puede ser de fianza o de aval y la institución crediticia está en su derecho de demandar el cobro a estas personas.
- Garantías reales: cuando la garantía es un bien o activo que el prestamista puede demandar como compensación. Si bien estas garantías aplican también para créditos personales, suelen ser más adecuados para los préstamos a empresas.
- Hipoteca: los propios edificios, casas o locales que son comprados con el crédito, igualmente se usan como garantía en caso de deuda, como en el ejemplo propuesto anteriormente.
- Prenda: cuando un bien u objeto se entrega como garantía. Suelen ser joyas, electrodomésticos o autos. Para las PYMES podría involucrar incluso maquinaria.
- Títulos valores: esta garantía permite al acreedor tener el derecho sobre documentos que representan un valor monetario, como cheques o pagarés.
¿Cómo saber que una garantía es conveniente?
Todo factor relacionado a los créditos debe ser estratégico. En este caso, la elección de un tipo de garantía debe hacerse pensando en los términos y condiciones de la garantía, el costo o valor total y nuestra capacidad de pago. Pensando en una empresa, es primordial considerar el flujo de caja, pues será el indicador de qué tenemos disponible para ofrecer.
Cuando consideramos un crédito personal, lo más probable es que tengamos la opción de proponer un fiador o un aval. Sin embargo, los créditos para negocios tienden a ser más grandes y por eso involucran garantías reales. Es ahí donde tenemos que saber elegir o saber proponer garantías, considerando qué bienes tenemos en nuestra empresa que, aunque falten, no afectarán el funcionamiento de las operaciones.
Para elegir una garantía también importa el destino del crédito solicitado. Si queremos adquirir un inmueble, vehículos o maquinaria, lo seguro es que los mismos serán la garantía. Muchas veces se permiten avales como garantía para préstamos empresariales, así que debemos considerar a personas confiables y que nos ayuden a centrarnos en las operaciones financieras para mantener un ingreso constante. Después de todo, como ya se mencionó, las garantías solo se hacen efectivas si no logramos cumplir el acuerdo con las entidades prestamistas.


